
El calendario marca este lunes 12 de enero como un punto de inflexión en la sexagésima edición del Festival Nacional de Doma y Folklore de Jesús María.
Lo que históricamente se ha consolidado como los «lunes de Los Tekis» ha dejado de ser una simple fecha en la grilla para transformarse en el epicentro de una revolución estética y sonora.
La banda jujeña ha elegido este escenario icónico para el estreno mundial de su nuevo show 2026, una apuesta que no solo renueva su repertorio, sino que propone llevar la experiencia del carnaval a un nivel técnico y narrativo sin precedentes.
Una sinergia entre lo ancestral y lo digitalLejos de tratarse de un recital convencional, la propuesta de Los Tekis para esta temporada se define como una experiencia inmersiva.
El grupo ha decidido romper los márgenes del folklore tradicional integrando herramientas de inteligencia artificial, pantallas de ultra definición y una arquitectura de luces que dialoga en tiempo real con la música.
La puesta en escena se completa con un despliegue de efectos especiales que incluyen fuego y una lluvia de papeles que envuelven al Anfiteatro José Hernández en un ritual sensorial absoluto.
La narrativa escénica de este nuevo ciclo introduce un elemento disruptivo: el mítico Diablo del Carnaval cobra vida a través de tecnología de vanguardia y personajes digitales.
Este ícono, símbolo del desenfreno y la alegría del norte, interactúa con el público y se convierte en el eje conductor de una historia que une el pasado milenario con el futuro tecnológico.
Estética y raíz: El folklore del futuroLa renovación no es solo técnica; es también visual.
El vestuario, con diseños exclusivos y de una fuerza estética arrolladora, acompaña el ritmo frenético de una banda que ha sabido leer los tiempos modernos.
En este nuevo show, la música ancestral —esa que nace de las entrañas de la Puna— se cruza con las artes visuales para demostrar que innovar no es romper con la raíz, sino potenciarla.
Con esta presentación, Los Tekis ratifican que el folklore es un organismo vivo que late, se transforma y dialoga con las nuevas generaciones sin perder un ápice de su esencia.
Este lunes 12, Jesús María no solo asiste a un concierto; es testigo del nacimiento de una nueva era donde lo ancestral y lo digital se encuentran para proyectar el carnaval hacia el infinito.